sábado, 7 de septiembre de 2013

La seguridad en cuestión: hablando de propuestas

 
Hace dos horas Agustín Etchebarne, Director de Libertad y Progreso, invitó a través de Tw a leer las 20 propuestas sobre seguridad que hace el organismo que representa y dirige. El documento puede ser leído aquí.

Bien, me he tomado estas dos horas para leerlas y me han surgido una serie de cuestionamientos e inquietudes, que paso a detallar:

 

Ya desde la primera definición me aparecen dudas:

1.     Dicen que “el hombre se distingue por su mente y su voluntad, que le otorgan la capacidad para elegir entre diferentes opciones. Esto es el libre albedrío”. No voy a entrar en cuestiones semánticas respecto de la innecesaria adjetivación de “albedrío”, pero, por lo pronto, si hay opciones y se considera que las mismas emergen del contexto y son situacionales, entonces no hay albedrío (o, al menos, el concepto es restrictivo y es bueno considerarlo). Pero hay más en esta definición: la mente y la voluntad no le otorgan la capacidad de elegir: la voluntad más bien la condiciona ya que actúa sobre el deseo, y por otro lado la capacidad de elegir está más bien vinculada con el reconocimiento de lo que satisface la necesidad entre lo disponible. No me quiero meter con el concepto de mente porque supongo que lo han usado de un modo no académico, para incluir en él todo lo que “no es cuerpo”. En síntesis, esta primera definición de hombre está descontextualizada, no se sostiene conceptualmente, y el vocabulario es usado de un modo no preciso, más cercano al sentido común que a una toma de posición fundamentada en la reflexión teórica.

2.     En varias ocasiones se desliza un corrimiento del concepto de Estado al de Nación, quizás como un intento de no aportar argumentaciones al fortalecimiento del Estado en cuestiones relativas a la economía y su intervención. Por el contrario, cuando aparece se lo hace vinculándolo a los conceptos de control, represión y seguridad.  Puede ser que tal corrimiento resulte una sutileza en la apreciación del uso de los conceptos: pero es en estas sutilezas de donde se derivan las concepciones que fundamentan tomas de postura y guían las acciones.

3.     Respecto del licuamiento de las responsabilidades individuales en la responsabilidad social, sólo se puede sostener que unas postura tan radicalizada sea dominante o tenga tal grado de prevalencia como para impactar sobre las políticas, cuando se considera al hombre fuera de todo contexto: la desconsideración que señalé en el punto 1 puede llevar a que toda consideración de condicionamientos sociales, culturales, contextuales, situacionales, sea interpretada como la apelación a un determinismo. Y no es esto lo que se sostiene cuando se habla de la consideración de los condicionamientos. La concepción de hombre como un ser racional, atravesado únicamente por la voluntad y sin condicionamientos, es una herencia platónica que, incluso, desconoce que el mismo Platón habló de mucho más que del mundo de las ideas y el espíritu. Y luego vinieron siglos de filosofía y de desarrollo del conocimiento con nacimiento de nuevos campos epistémicos.

4.     El uso del concepto de Anarquía remite demasiado directamente al de Anomia: me pregunto si no estarán confundiéndolos o –sospecho que quienes han escrito este documento, o lo han revisado, son gente del Derecho- asimilándolos de modo ambiguo para llevar la interpretación al plano de lo ideológico, aunque al principio afirman pretender llevar el debate a un territorio no ideologizado (como si tal cosa fuese posible, cosa que no creo). Que en el mismo párrafo deslicen la argumentación hasta la afirmación respecto de que no es aceptable resignar el estado de derecho en función de no criminalizar la protesta social hace irrumpir de pleno el postulado ideológico. Si así no fuese, ¿por qué aparece tan pronto este ejemplo como uno de los que hace a la inseguridad, y siendo exactamente al primero al que se apela?

5.     A continuación se enumeran una serie de ideas en un plano de generalidad tal que es difícil de contrastar con otros planteos: son títulos, categorías demasiado amplias. Por ejemplo, cuando se incluye a la seguridad privada como parte de quienes deben coordinarse entre sí, podemos pensarla desde su máxima expresión como una para-policía hasta que los encargados de los edificios de propiedad horizontal cuenten con un teléfono directo al que llamar a un patrullero cercano en caso de advertir la posibilidad de un peligro… no hay mucho para discutir, porque no hay materia sobre la que hacerlo. Sin embargo, algo me preocupa porque sí se ha precisado: “La sociedad debe tener una comunicación fluida con la policía, estableciéndose un diálogo franco y una cooperación eficaz, ya sea en su participación como testigos así como en la legitimación de la actuación policial”. ¿Cómo es esto de que el modo de cooperación se haga a través de la legitimación de su actuación? ¿Por qué habría de legitimarse cualquier actuación? Si cuestiono la legitimidad de algunos actos, ¿no estoy siendo cooperativa? ¿Y qué corresponde que me suceda si no soy cooperativa? La legitimación es un proceso complejo: quizás no hayan profundizado en esto porque los fundamentos filosóficos de la propuesta parecerían haberse quedado en los modelos platónicos o –en el mejor de los casos- haber avanzado hasta los agustinianos (no creo que tomistas: estaría más clara la limitación de la razón, y además no han usado este concepto sino el de mente). La segunda mitad del siglo XX ha sido fecunda en la producción de estudios sobre el entramado de las procesos de legitimación y represión y su vinculación con el poder y el Estado.

6.     Respecto del modo en que se usan los conceptos de seguridad/inseguridad, convendría distinguir su alcance en tanto indicadores de la preocupación devenida de la construcción de una matriz de percepción en función de los procesos de comunicación social, diferenciándola de la prevalencia de los casos de delitos, así como su tipificación. En el trabajo no encuentro una sola referencia que me haga pensar que tienen en cuenta esta distinción. Y si no es así, puedo sospechar dos cosas diferentes: o bien desconocen la diferencia entre conceptos, con lo cual este trabajo no está escrito por especialistas en la materia, con lo cual no tiene mayor valor académico sino que es un documento político (a pesar de la supuesta desideologización a la que apelaron); o bien la conocen pero han optado, por razones de comunicación política, confundirlos, con lo cual es totalmente ocioso que vuelva a repetir que si así fuese estarían violentando su supuesta neutralidad. Sea uno u otro el caso, el recurrente deslizamiento de conceptos vicia todo el documento al volverlo lábil en sus fundamentos: a premisas falaces les corresponden conclusiones erradas. El razonamiento está viciado desde el principio.

7.     Negar que haya una relación entre pobreza-inequidad-delincuencia (de cierto tipo de delitos) es negar una realidad en la que tal correlación está demostrada. Suponer que considerar la correlación para atacar el problema no sólo con medidas de corto plazo, sino con medidas de largo y mediano plazo (de modo de atender “los síntomas” a la vez que “tratar la enfermedad”) es un error, y que el problema debería concentrarse en medidas de corto plazo, es un error fatal: están proponiendo matar al perro para eliminar la rabia. La casi obsesiva preocupación por los delitos más directamente vinculados con la pobreza y la inequidad, con el silenciamiento de delitos “de guante blanco” revela que las propuestas están atravesadas por prejuicios de clase a partir de los cuales la única delincuencia que se visibiliza como tal es la cometida por los pobres desde su situación de pobreza (que la contextualiza, no la justifica) a la vez que se elige legitimar por naturalización la cometida por los no-pobres, mientras no adopte las formas típicas de las conductas delictivas de aquellos. La pretendida neutralidad en los planteos termina obrando contra sí misma: inhibe la necesaria vigilancia sobre los propios argumentos, que terminan teñidos de aquello que pensábamos que no estaba presente.

8.     Me encantaría que se definiera el concepto de “delincuentes subversivos”. También que se precisara puntualmente cuáles son los perjuicios que se han provocado con los cambios que se invocan, así como la precisión respecto de que si bien es cierto que algunas acciones fueron quitadas a unos no significó su desaparición sino un cambio en la designación de los responsables de llevarlas a cabo. Respecto de la ampliación de condicionalidades y de excarcelación tal ampliación de posibilidad no obliga a los jueces a aplicarlas: son un derecho y no una obligación. Sí requieren, en cambio, un estricto cumplimiento de las condiciones de evaluación y seguimiento de cada detenido por parte del sistema penitenciario y un criterio de los jueces fundado en ellos. Restringir esta posibilidad lleva a la necesidad de preguntarnos acerca de la esencia misma del sistema, que está claramente definida en la Constitución Nacional: ¿en serio creen que en un contexto de encierro, con una socialización restringida a personas en la misma condición va a obrar en favor de la reinserción social? Sería creer que la resocialización es un proceso que deviene natural y necesariamente de la expiación del delito cometido: nada más lejano a tal posibilidad. El sentimiento de expiación, por el contrario, en la mayoría de los casos –al “lavar la culpa”- predispone para la reincidencia. Tal predisposición se fortalece cuando las redes de contención social de la persona vuelven a ponerlo en la misma situación de vida en la que estaba cuando cometió el delito: hay que resocializar, y no se lo hace desde el encierro. Lo que de ninguna forma significa que se deba aplicar la excarcelación en todos los casos, ni de que esta sea la única estrategia de resocialización.

9.     En este listado incluyen a los violadores. Es el mejor ejemplo de por qué falla el modo en que definen al hombre (sobre lo que hablé en el punto 1): no han nada de racional y muy poco de “voluntario” en la mayoría de los casos de violación. Desconocer las motivaciones que llevan a la violación, y los diferentes contextos en que se produce, a la vez que promueve políticas erróneas para atacarla, genera casos invisibilizados por naturalización: ¿hablamos sobre el forzamiento a la iniciación sexual de muchas adolescentes, incluso prepúberes, y de la violación dentro de la pareja, o eso lo dejamos como una práctica socialmente tolerada que hace a la intimidad de las personas? ¿Y sobre las formas de sometimiento sexual no tipificadas como violación sino que podrían encuadrarse como abuso de autoridad? El problema es más complejo  que lo que plantean. El haber citado un trabajo de Roberto Durrieu vuelve a mostrar que están lejos de mantenerse neutrales: nada hay de neutral en fundarse en un trabajo de fuertes definiciones ideológicas vinculadas al conservadurismo católico y de quien fue subsecretario de Justicia durante la última dictadura: matrices interpretativas de las que no será fácil desmarcarse puesto que desde entonces ha hecho profusas declaraciones en favor de la “mano dura”, contra el matrimonio igualitario y los movimientos piqueteros. Tampoco es casual que se lamente Durrieu sobre el retiro de ciertas competencias a la policía: fue fiscal de la Pcia de Bs As cuando Camps dirigía la Policía Bonaerense y deben haber trabado una buena relación ya que éste le dedicó su libro sobre el caso Timerman. Salvo, claro, que “ideología” sea la de los otros.

10. Respecto de los ejes que postulan:

1.     ¿En qué evidencias sustentan la afirmación respecto de que es necesario restaurar el principio de autoridad, al que hoy consideran inexistente o desvirtuado?

2.     ¿A qué consideran “interferencias de tipo político”? Parecerían partir de la idea de que las normas, su establecimiento, y la práctica judicial no son acciones políticas, sino emanadas de poderes y hombres asépticos, omniscientes y justos.

3.     Al hablar de la adecuación de las normas, ¿por qué el criterio de adecuación que proponen es el “paquete de medidas penales”? Parece al menos contradictorio que –desde un espacio que se autodefine como liberal- la centralidad del sistema legal y jurídico se defina desde el orden penal. Es una propuesta más afín a un sistema totalitario, algo bastante coherente –por otra parte- con el autor del trabajo en el que fundamentan la propuesta. Me permito aquí una liberrísima interpretación, enunciada a modo de sentencia: cuando se presume de no poseer ninguna ideología, el riesgo es terminar sosteniendo cualquiera como válida.

 

11. Respecto de las propuestas, me voy a detener en sólo en una: la privatización parcial del sistema penitenciario. Casi que me dejaría tentar por agotar el tema en la pregunta acerca de qué los hace pensar que un sistema privado sería más eficaz y relevante –e incluso más eficiente, dado que parecería ser el valor prevalente en las propuestas- que un sistema estatal. Pero lo voy a dejar pasar, porque me parece que caeríamos en un planteo que ya está agotado: no porque no haya más para decir sobre la cuestión, sino porque el posicionamiento que han adoptado ante esto es dogmático y ya lo tienen resuelto con anterioridad a cualquier caso de análisis concreto. Sí diré que incurren en un error de base: pretender aplicar la lógica del capitalismo avanzado al control de la criminalidad, cuando la naturaleza su tratamiento hace impropia tal traslación. Hacerlo implicaría asumir a las cárceles como un negocio y por lo tanto llevaría a imponer como única medida el disciplinamiento social, pero no se abordarían (no habría interés en hacerlo, obviamente) la disminución de la prevalencia de delitos ni mucho menos el análisis y la atención de las condiciones relacionadas. ¿Por qué habría de indagarse sobre lo que –de tener éxito- atentaría contra el negocio? Ya bastante tenemos con las empresas de seguridad privada que –como bien sabemos- en no pocos casos generan acciones delictivas para motivar la percepción de su necesidad e incrementar el negocio, o recuperar uno perdido. Por otra parte, ¿estas cárceles serían lugares donde se volvería legítimo el sometimiento al trabajo esclavo en beneficio de las empresas que las gestionen? ¿Cómo se lo evitaría, o “lo que le sucede a los delincuentes no importa”? ¿Cómo se garantizarían los derechos de las personas encarceladas que –por si es necesario aclararlo- son personas privadas de su libertad, pero que siguen manteniendo el resto de sus derechos?

12. Sobre las otras propuestas no me explayaré, puesto que algunas de ellas son en un grado de generalidad tal que las vuelve vacías de contenido para su análisis; y otras adolecen de los mismos prejuicios ideológicos sobre los que ya he abundado.

 

Viviana Taylor

domingo, 1 de septiembre de 2013

Cruce de caminos: Sergio Massa y Mauricio Macri


Todos los caminos conducen a…
 
 
 
Cruce de caminos:
Sergio Massa y Mauricio Macri
 

 
Viviana Taylor

 
¿Escuchaste alguna vez hablar de Bondage? Seguro que sí: es una de esas palabras que provoca cierta fascinación intimidante, que convoca a la curiosidad y a la vez inhibe. El bondage no es para todos y todas. Puede ser brutal o sofisticado. Pero nunca popular.

El Bondage es una práctica erótica que se caracteriza por las ataduras que se le realizan a una persona. Lo esencial de esta práctica son, justamente, las sujeciones: que esté desnuda o vestida es totalmente aleatorio y a gusto del consumidor.

Los atamientos también son a gusto del consumidor: pueden hacerse sobre una parte del cuerpo o sobre su totalidad; se puede amordazar y vendar ojos o permitir que la persona sobre quien se aplica la práctica hable o vea; se pueden usar cuerdas, pero también cintas y telas, cadenas y esposas.

El Bondage no es exactamente lo mismo que la Dominación y el Sadomasoquismo. Pero es una práctica estético-erótica que puede integrarse –junto con otras- a sus ceremonias.

 

Estaba mirando las tapas que publicaron hoy los diarios Clarín y La Nación, cuando mi loca mente asociativa pensó en un Sergio Massa a quien no nombraban.

En ambas tapas, por el contrario, a quien se alude es a Mauricio Macri, y se lo posiciona como un posible contendiente en las próximas elecciones presidenciales del 2015, cuando todo hacía suponer que el candidato de los medios corporativos iba a ser Massa. Y ahora dudamos…

Recuerdo que hace apenas unos días, en una charla entre colegas, deslicé mis dudas: dos años es mucho tiempo. Sin ir demasiado lejos, a principios de este mismo año todo hacía suponer que justamente Macri iba a ser el candidato ungido por los medios desde los que –poco después- se hizo una ferviente e impregnante campaña en favor de Massa. Y ahora, apenas salidos de las PASO, y a menos de dos meses de las elecciones legislativas, ya no podemos estar seguros de a quién apoyarán.

 

Mi loca mente asociativa ahora se imagina a Malena Galmarini, la esposa de Massa. Aunque no se hable de esto y se la presente como una joven ama de casa de barrio cerrado (caro) de Tigre, ella misma es una militante y de pura estirpe política familiar. Me la imagino con los diarios del domingo (¿tomarán mate mientras los leen, en la mesa familiar? ¿Tendrán un comedor diario, desayunarán en la cocina, o en el comedor? ¿Lo harán al solcito, con la linda mañana que hoy pinta?) y recriminándole a Sergio por haber sido demasiado confiado, por haberse creído eso de que ahora era él el elegido y podía despreciar a quien antes había gozado de los favores mediáticos. Justo él, que ya debería haber aprendido que no es lo mismo ser el candidato de una embajada que su quejoso comentador de enredos palaciegos. Pero no, no aprendió. Y el que no aprende repite las mismas confusiones. Y ahí debe estar Malena, recriminando. Lamentando –sólo un poquito, y sólo porque quedó evidenciado por la presencia de demasiados testigos- haber dirigido sus improperios donde no debió haber estado su enojo. O no todo. Quizás también se sienta –aunque no lo diga- un poco responsable. Y hasta puede que se sienta –aunque no lo admita- un poco culpable. Después de todo el “yo sabía” no siempre va acompañado del “yo te lo dije”. Y si el que avisa no traiciona, quizás el silencio sí lo haga.

Y ahí debe estar Sergio, sospecho, preguntándose si será que ahora le están marcando la cancha para que sepa quién es el que manda y no se rebele. O si será que él fue la tiza con la que le marcaron la cancha a Mauricio, que entendió de qué se trataba, y volvió sumiso al redil. Porque, después de todo, en las relaciones de sumisión no hace falta haberse rebelado para necesitar ser disciplinado: el ojo del amo engorda al ganado, y su mano lo marca.

Para el Bondage, Mauricio es hoy mejor candidato que Sergio. Soportó con estoicismo la humillación pública de haber sido apartado de los favores del amo, que acariciaron otra conquista, más fresca. Una conquista que quizás reeditaba el placer de la dominación, el volver a ejercer el quebrantamiento de la voluntad, presenciar la emergencia de la sumisión. Pero la conquista confundió voluntad de apropiación con encantamiento, y encantamiento con amor (tan común, tan repetido, error tan vulgar). Y no pasó la prueba: el Bondage es una práctica consensuada, no admite confusiones ni errores de interpretación. Por otra parte, los exabruptos de Malena hicieron visible que no la hacen susceptible de control; y el intento de instalación del mito de haber sido el ideólogo de la estatización de los fondos de las AFJP –por boca de Mirtha Tundis, una representante de los medios- hace sospechar que además podría tener ideas propias reticentes a ser abandonadas: ir contra las medidas que le han dado al gobierno nacional apoyo popular. Y allí estaba Mauricio, esperando: soportando la humillación negadora de Sergio, que no dejó de sostener que jamás había existido entre ellos un acuerdo; y la humillación del abandono en la preferencia de las corporaciones, a través de los medios.

La afirmación de Mauricio Macri calificando de “mentiroso” a Sergio Massa en caso de que siguiera negando su acuerdo con el PRO, en las puertas de la reunión del Consejo de las Américas, puede ser reinterpretada en este contexto.

Pero hay más. Algo mucho más fuerte. Algo que hace a la naturaleza misma de la relación. La razón por la que a muchos les atrae el ser dominado a través de sujeciones y ataduras es porque los exculpa de responsabilidades: las reglas del juego las pauta otro. No hay más que acatar órdenes, o simple –y cómodamente- dejar hacer. Por supuesto, podríamos hablar –si estuviésemos en otro contexto- de algunas cuestiones más vinculadas con la libido y con las sensaciones. También podríamos hacerlo en este contexto… pero me abstendré.

En el Bondage en el que tanto me ha hecho pensar esta relación entre las corporaciones y Macri y Massa, la relación entre atar y ser atado no es tan ingenuamente asumida: se basa en una relación de confianza entre quien ata y quien es atado. Y aunque suele pensarse que quien ata es quien corre exclusivamente con toda la responsabilidad, quien es atado ha consentido para que así sea. Por eso hay ciertas reglas:

  • No dejar nunca sola a la persona atada. Quizás esto es lo que no advirtió Sergio cuando decidió repetir una y otra vez, desde los mismos medios que los sujetaban, que Mauricio estaba por su cuenta. La sola repetición del abandono pudo haberles recordado (ay, las volteretas del destino) de qué se trataba la cosa.
  • No pasar jamás una cuerda alrededor del cuello, ni usar nudos corredizos o resbaladizos. Aunque no hay mayor práctica de atadura y dominación que provocar en el otro la asfixia, esta debe ser fácilmente reversible: la atadura debe ser suave y con un objeto que no dañe. Sospecho que alguien puede estar sintiendo frente a estas tapas de diario el placer de sentir que se le han retirado las ataduras mientras aspira una fuerte bocanada de aire… y otro debe sentir que se lo está sujetando.
  • Prevenir los riesgos de caída y realizar sesiones de corta duración. ¿Serán estas tapas apenas el comienzo de las maniobras de prevención, vistos los resultados de las PASO en la Ciudad de Buenos Aires, para revertir a tiempo la caída que podría sufrir Mauricio en octubre, o al menos para amortiguar el golpe en vistas al 2015, destino final de esta parada?
  • No se deben correr riesgos innecesarios. ¿Será que hoy Massa es una apuesta de alto riesgo, de un riesgo innecesario? Después de todo, Macri es parte del grupo; Massa, en cambio, llega desde fuera. Macri ha venido cultivando los mismos intereses, principios y valores que defienden estas corporaciones, y los encarna por tradición y convicción. Massa, en cambio, es un migrante: ha abrevado en distintas fuentes, y parece haber sido siempre guiado por intereses personales antes que convicciones grupales y de clase. Demasiadas fuentes.  

Una última asociación de mi mente enloquecida: María Laura Santillán consolando a un desesperanzado consorcio de representantes del periodismo corporativo del Grupo Clarín. Un candidato puede aparecer en 15 minutos, les dice.

Dos años, frente a 15 minutos, es demasiado tiempo. Que el nudo no los ahorque.

 

Viviana Taylor

domingo, 18 de agosto de 2013

1º Parada: Sergio Massa


 

Todos los caminos
conducen a …
1º Parada: Sergio Massa
 

 

Por Viviana Taylor

Sergio Massa es el 1º candidato a Diputado Nacional por la recientemente creada agrupación política que lidera: el Frente Renovador.

En el 4º lugar de la lista está Felipe Solá, quien –siendo Secretario de Agricultura del entonces Presidente Carlos Menem- propició la entrada de Monsanto al país, violando procedimientos administrativos, ignorando cuestionamientos de las instancias técnicas y no realizando los análisis especificados por los distintos organismos. El expediente administrativo que Solá firmó el 25 de marzo de 1996 fue prácticamente redactado por la propia Monsanto: estaba escrito en inglés, nunca fue traducido al castellano, y de los 136 folios, 108 corresponden a informes presentados por la multinacional.

La agente de prensa de Felipe Solá era Silvia Mercado, quien por entonces estaba casada con el ingeniero Héctor Huergo, un pariente lejano de Ernestina Herrera de Noble, empleado de Monsanto y director del suplemento Rural de Clarín (desde 1971) y el canal Rural (desde mediados de los ’90), quien –además- entre febrero y noviembre de 1994 había dirigido el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), designado por el propio secretario de Agricultura: sí, el mismo Felipe Solá para quien trabajaba su esposa, y que sigue recorriendo los pasillos de TN, la pantalla del canal de cable del Grupo Clarín. Los círculos se iban cerrando.

Durante la gestión de Huergo al frente del INTA, cuenta el ingeniero agrónomo e historiador Alberto Lapolla que “arruinó el INTA. Sin ningún tipo de escrúpulos, transfirió el capital genético estratégico para el país a distintas multinacionales del agronegocio, como Monsanto y Nidera. También les permitió el acceso a los archivos secretos del organismo. Quienes estaban en desacuerdo, eran despedidos inmediatamente. Hoy, Huergo es el máximo defensor de la soja transgénica y el glifosato” (declaraciones al diario Tiempo Argentino). Lapolla lo conoce bien a Huergo: fueron compañeros universitarios.

Una perlita: Huergo porta el alias de Frankestein: se lo ganó cuando el integrante del Grupo de Reflexión Rural Jorge Rulli lo cuestionó por las consecuencias que genera la utilización del Glifosato en las plantas y los animales (incluidos los humanos, claro). La respuesta de Huergo fue que “hoy la biodiversidad se hace en los laboratorios”.

 

Volvamos a Silvia Mercado, la ex agente de prensa de Felipe Solá y ex esposa de Huergo, emparentada con Ernestina Herrera de Noble: fue quien desde el blog “El Aguijón Online” que entonces administraba, publicó los supuestos sueldos de los periodistas de 6, 7, 8 y el de Diego Capusotto. Una falsa información que también difundió en el programa radial de FM Identidad “Esta lengua es mía”, en el que era columnista. Su conductor, José Benegas, es un ultraliberal que organizó las movilizaciones en contra de la estatización de los fondos de las AFJP: un tema que vuelve a estar en el tapete de la campaña, sobre el que a Massa se le suele preguntar insistentemente en los reportajes que concede, y sobre el que ha hecho un guiño a los Bancos privados en la comida que compartió esta semana con 280 empresarios.

Benegas no sólo fue uno de los eslabones en la cadena de difusión de estos falsos pagos: fue también el operador de la campaña contra León Gieco y Mercedes Sosa, difundiendo cuánto cobraban por parte del Gobierno Nacional, sin aclarar que lo presupuestado incluía traslados, honorarios de todos los músicos, y todos los gastos que conllevaban sus presentaciones. Una malintencionada costumbre que se ha extendido sobre otros artistas que suelen actuar en festejos organizados por el Gobierno Nacional, aun cuando lo hagan gratis.

Otro de los columnistas del programa de Benegas era el ex agente de la SIDE Edgar Meinhard, también director de Urgente 24 y columnista del portal BWN, del que también participan el Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires Esteban Bullrich y Cecilia Pando –la reivindicadora de la última dictadura militar y justificadora de la apropiación de niños-.
 
 

La agencia Urgente 24 fue justamente donde se publicó la supuesta información revelada por Silvia Mercado, y se la difundió a través de diversas notas firmadas por Jorge Héctor Santos, el ex director de Radio Mitre, que también escribe en Semanario de Miami, y La Nueva Provincia.
Este último diario, de la ciudad de Bahía Blanca, está dirigido por Vicente Massot, acusado e investigado por su presunta participación en delitos de lesa humanidad durante la última dictadura.

 
Las notas de Santos fueron la piedra de toque para que la falsa información saltara a las páginas de Clarín y La Nación,  que la consideraron suficientemente confiable como para citar a Silvia Mercado y su blog como fuente, aun cuando la misma Mercado confesaba que la información no estaba chequeada y que provenía de un supuesto mail anónimo. La piedra ya había sido lanzada, y sabemos la fuerza del impacto que esta falsa información ha tenido, repetida hasta el hartazgo como si en la repetición de la mentira se gestara la verdad. Incluso, ha sido motivo de la propuesta electoral del precandidato Yamil Santoro (Compromiso Federal), columnista de Infobae y promotor de los cacerolazos, a quien se le ocurrió que podía ser buena idea anunciar que en caso de acceder a una banca propondría eliminar el programa.

 


 
Los vínculos de Silvia Mercado, ex agente de prensa de Felipe Solá -4º en la lista de Massa, justo debajo de Mirtha Tundis, de quien ya hablaremos- con las operaciones de prensa no se agotan aquí. También ha escrito como columnista para La Política Online –otro portal vinculado a tareas de contraespionaje durante la última dictadura militar y con la SIDE en la década de los ’90- desde donde se orquestaan operaciones de prensa para el ex presidente Carlos Menem. Justo cuando Solá era su secretario de Agricultura, y Mercado su agente de prensa. Justo cuando desde los medios se impulsó el ingreso de Monsanto en Argentina, mientras desde el INTA Huergo preparaba el terreno.

Entre Urgente 24 y La Política Online se entrecruzan directores y se entraman relaciones con los servicios de inteligencia vinculados con la dictadura militar y la SIDE de los ’90, pero hay más. Según cuenta el propio Meinharde, la agencia Urgente 24 nació en la parrilla Piegari –en Recoleta- con la invitación que le llegó de parte de Daniel Hadad para participar en lo que llegaría a ser Infobae.com: el medio en el que, como ya vimos, es columnista Yamil Santoro, uno de los promotores de los cacerolazos devenido en precandidato a legislador.

Por su parte, se suman las evidencias que indican que La Política Online estaría financiada por Francisco De Narváez, lo que explicaría por una parte las presiones a las que se ha visto sometido desde el Grupo Clarín para bajarse de su candidatura a las elecciones legislativas de octubre después de sus magros resultados en las PASO, y por otra parte su nada disimulado sentimiento de haber sido traicionado tanto por los medios corporativos como por Massa, quien lo desplazó de sus favoritismos y campañas mediáticas de instalación y posicionamiento como candidato.

Pero antes de que esto sucediera, antes de que los medios corporativos se inclinaran por Massa –un candidato que surgió en 15 minutos, como vaticinó María Laura Santillán en la reunión semanal de ilustres en Telenoche- y cuando todavía las preferencias eran compartidas por Mauricio Macri y Francisco De Narváez, la campaña ya se estaba peleando tempranamente en otros campos de batalla: el programa de Jorge Lanata y su inefable Periodismo para Todos. Un programa que, desde su primera emisión el año pasado, no hizo otra cosa que bombardear sistemáticamente los cimientos del gobierno nacional y su modelo de inclusión político y económico. Un bombardeo que, para darle cierta similitud de intervención periodística a la vez que disimular su cada vez menos disimulable show de stand up y ficción periodístico-documental, requería de fuentes en las que sostenerse. Y allí fue donde a los oficios de los ya mencionados, se les sumó el del SEPRIN.

El SEPRIN (Servicio Privado de Información) no es más que una “SIDE paralela”, que logró reposicionarse en medio del escándalo que se desató en 2006 cuando un informe presentado por el Proyecto Nacional de Seguridad Teleinformática de la Universidad de Buenos Aires reveló que en Argentina se estaban pinchando de manera ilegal alrededor de 48 mil líneas telefónicas y casillas de mail por día. El informe llegó el mismo año en que Edgard Mainhard había publicado en Urgente 24 un mail robado de la casilla personal del ex Jefe de Gabinete Alberto Fernández, y fue en ese contexto que el SEPRIN no quiso quedarse atrás y publicó una abultada serie de mails que se habían obtenido mediante espionaje contra funcionarios y personajes de la farándula. Su director, Héctor “Kolla” Alderete, no dejó mucho tiempo la información en la web, pero usó esa información –que ya todos sabían sin dudas que tenía- para extorsionar a funcionarios, amenazándolos con difundir información privada si no hacían un aporte mensual a su portal. Por supuesto que la justicia intervino: la jueza federal Sandra Arroyo Salgado ordenó varios allanamientos contra ex agentes de inteligencia (entre ellos al ex jefe de la SIDE Juan Bautista “Tata” Yofré –otro de los defensores de la represión militar- y al director de SEPRIN) en los que se secuestraron armas de fuego, literatura nazi y documentación que probaba los vínculos entre los acusados. En la casa del director del SEPRIN se hallaron las copias de los mails hackeados.

En el informe de investigación de Paco Larcher, encargado por el ex Jefe de Gabinete Alberto Fernández, para descubrir quiénes habían contratado este servicio de espionaje, todos los nombres que aparecen de clientes interesados en pagar por los mails de políticos y funcionarios estaban vinculados al periodismo y los medios de comunicación: Carlos Pagni y Mariano Obarrio (del diario La Nación); los empresarios de medios Raúl Moneta y Daniel Hadad; Darío Gallo (ex director ejecutivo de la revista Noticias y editor de Perfil.com).


Queda claro que estas agencias, en su rol de operadoras de prensa, actúan proveyendo a los grandes medios de trascendidos, información falsa o nacida del espionaje, y que los grandes medios no son inocentes en esto: las usan como fuente sabiendo su procedencia, y sabiendo que una vez llegada allí la búsqueda por la fuente primera, las huellas se diluyen y la supuesta verdad se vuelve incontrastable.

También queda claro, viendo los nombres de los periodistas y empresarios nombrados, que no ahorran esfuerzos en sus elogios a Sergio Massa, como tampoco lo ahorran en palabras de descrédito –aunque se deba apelar a la lisa y llana mentira… total, qué le hace una mancha más al tigre- contra el gobierno nacional y todo lo que emane el mínimo aroma a nacional y popular.

Un caso en que una operación de prensa en este sentido puede verse fácil y  perfectamente orquestada ha sido en la supuesta investigación de Lanata sobre los vínculos entre Fariña, Eláskar y Báez. Una vez caídas las pruebas, apeló a acusar por una supuesta operación de inteligencia en su contra, que habría sido acordada por los periodistas Jorge Rial y Luis Ventura con el Secretario Legal y Técnico de la Presidencia Carlos Zanini, aduciendo una fuente que se volvía circular: un rumor echado a rodar por Silvia Mercado, supuestamente sostenido por el SEPRIN, que luego tomó Jorge Lanata, cuya supuesta credibilidad era a lo que apelaba Silvia Mercado para presentarse como confiable. Quizás habría sido mejor no hacer acusaciones: bastó acusar a Jorge Rial para que este saliera a denunciar en sus programas de radio y televisión a Silvia Mercado como operadora de los servicios de inteligencia. Nunca antes se lo había dicho tan clara ni masivamente. Aunque para Lanata no debe haber sido un gran problema: como claramente ha sostenido en varias ocasiones, no considera que la verdad sea algo que deba ser probado, y tiene todo requete- recontra-chequeado.

 

Volvamos un saltito atrás en la lista de Massa: a la 3º candidata Mirtha Tundis, la columnista del Grupo Clarín especializada en materia previsional, un ámbito en el que acusa 35 años de trayectoria y 23 como comunicadora social “al servicio de los jubilados”.

Si bien dice haber estado siempre a favor de la estatización de los fondos de las AFJP (y en eso se separa del Grupo para el que trabaja aunque está de licencia, que ha hecho pingües ganancias con las mismas) también dice que siempre lo estuvo Massa, quien trabajaba en eso cuando se fue de la ANSES, dejándole los laureles servidos a Amado Boudou, aunque la historia es bien otra: nos cuenta Sandra Russo en su libro “La Presidenta” que la propia Cristina Fernández le contó que si bien Massa acompañó a Boudou para que les explicara la propuesta, se mostraba bastante nervioso y vacilante ante la misma. Quién sabe… quizás el “siempre” de Tundis dura –como en la canción- sólo un rato. Y ya estén ambos listos para volver a cambiar de idea. A una más afín a la de quienes los patrocinan.

Pero sus definiciones –que tardaron en llegar- no se quedaron ahí.  Propuso la creación de un nuevo impuesto (algo que no sucedió durante los últimos 10 años y contra lo que Massa expresó públicamente al manifestarse a favor de reducciones impositivas) que serviría para financiar el 82% móvil para los jubilados.  Y, además,  volver a la situación anterior al Fútbol para Todos, en la cual por 15 años el Grupo Clarín tuvo el monopolio de las transmisiones de la Primera División y del resto de las categorías del ascenso, monopolio que le permitió implementar diversos sistemas de abonos pagos para que los asociados a su sistema de TV por cable accedieran a ver los partidos, a la vez que les pagaba precios bajísimos a los clubes a través de contratos leoninos de extensa duración. Un monopolio que acabó con la inequitativa competencia que su sistema de cable tenía en el interior, lo que redundó en el cierre de muchas proveedoras del servicio, por lo que lo que en un principio era el monopolio de la transmisión de los partidos de fútbol terminó extendiéndose al monopolio de la provisión del servicio de cable.

 

Creo que dos candidatos en su lista –cual botones de muestra- alcanzan para mostrar hacia dónde lleva el camino que se transita a través de Sergio Massa, el candidato de los medios corporativos de comunicación.


 
 

Por Viviana Taylor