jueves, 11 de julio de 2013

Carta a un observador comprometido

 

No puedo siquiera explicar la enormidad expansiva que está alcanzando mi ego: me dedicaron un post. Y aunque esta vez no es la primera, sí inaugura a los amables y respetuosos. Añoro secreta y nada humildemente que me dediquen otros del mismo tono, más cuando planteen un debate: en este caso, es la continuación del que venimos desarrollando con énfasis y mutuo reconocimiento en Twitter.
 
Como corresponde, procedo a devolver la gentileza:
 
 
Estimado co-debatiente Observador Comprometido (@ObsComprometido):
 
Sólo como para ir contextualizando desde dónde hablo, voy a contarle que el 25 de marzo de 2010, en este mismo blog, publiqué un posteo que comencé con el siguiente párrafo:
“No la voté y probablemente nunca lo haga. Pero, viniendo de la izquierda del radicalismo y no sintiéndome ya representada por ningún partido, me sorprendo con más acuerdos con este gobierno que con cualquier otro del que tenga memoria”
Esto es, en las elecciones del 2009 –posteriores a aquel nefasto conflicto desatado a partir de la 125, y por las cuales se conformó un Congreso en el que el oficialismo K pasó a ser minoría- yo no voté por el FPV. Y, casi un año después, todavía pensaba que muy probablemente nunca fuera a hacerlo.
 
Pero algo sucedió. Y ese algo fue ver a la oposición dominando la mayoría legislativa. Una oposición que, en honor a la realidad, debería llamar “oposiciones” y que convirtió al Congreso en una yuxtaposición de pequeños grupos con intereses particulares, que no fueron capaces de organizarse, de proponer en conjunto, de negociar, de dejar protagonismos narcisistas de lado para apoyar las iniciativas que no le eran propias… simplemente, porque nunca fueron capaces –ninguno de ellos- de mirar más allá de sus intereses particularísimos para velar por el bien común.
Habiendo logrado lo que habían buscado, se revelaron en toda su impotencia para generar políticas. Y lo que ahora veo, tal como se están planteando estas nuevas elecciones legislativas, es que ninguno de ellos parece haber aprendido nada: se reordenaron las figuritas, los que antes se odiaban van juntos, los que antes se amaban están distanciados: no son capaces siquiera de hacer una campaña con propuestas, porque ya no sólo no hay propuestas que puedan acordar con otros partidos, sino que no pueden hacerlo al interior de las alianzas (en realidad, de las yuxtaposiciones) que conforman.
 
Frente a esa realidad desencantada y desencantadora, voté en el 2011 entregando varias virginidades: la primera vez que votaba peronistas, la primera vez que votaba K, la primera vez que votaba al FPV. Y le diré que no fue fácil asumir las consecuencias (todavía no lo es, pero ya aprendí a convivir con ellas) Es que, como sabe, no soy mujer de callar mis elecciones ni sus fundamentaciones; y el contexto en el que vivo y me muevo es lo que –vulgarmente- podríamos caracterizarlo como “significativamente poblado de caceroleros”. Gorilas, si prefiere.
 
¿Por qué voté a Cristina para su reelección? Lo que me hizo comenzar a mirar sin prejuicios las acciones políticas que proponía, es que del otro lado había sólo impotencia quejosa. Y se las agradezco, porque eso fue lo que me motivó a mirar, y me posibilitó ver.
 
Quizás las razones que explican por qué la voté, y por qué hoy apoyo convencida y militantemente su espacio político, tengan su hecho fundacional en su discurso de asunción en 2007. Aunque no la había votado y todavía me causaba cierto rechazo su estilo, no me molestó que ganara. Y cuando  escuché su discurso de asunción, lloré. No lloré como una mujer sentimental a la que le tocan el corazón: lloré como una mujer política a la que le atraviesan las convicciones. Sentí que estaba ante una estadista, y me relajé: sentí en las vísceras que íbamos a estar bien. Después, escuché el discurso de asunción de Macri, y me dio vergüenza ajena. No esperaba encontrar en un neomenemista declaraciones con las que me identificara; pero esperaba encontrar algo donde sólo hubo nada.
 
Como Ud., querido Observador Comprometido (ay… cuándo revelará su nombre… me siento como hablándole a una categoría en la que quizás me podría sentir incluida, y que me hace pensar en Fuenteovejuna) desde entonces no he dejado de reconocerle méritos, así como tampoco desaciertos. Verá: no creo en los seres angelados, ni en la política ni en ningún otro lado. Y que aún las mejores personas cometen errores y tienen sus pequeñas miserias (más grandes quienes no las reconocen y dejan que crezcan incontrolablemente dentro de ellas). Cuanto más en las actividades que se caracterizan por la multiplicidad de condicionantes y la alta incertidumbre: es mucho más fácil criticar señalando lo que está mal que proponer alternativas de acción (pienso, de nuevo, en la yuxtaposición de oposiciones que pretende llegar a las elecciones basando sus campañas en la explicitación de todo aquello a lo que se oponen y sin presentar propuestas superadoras. Ni meramente  igualadoras, por si vamos al caso).
 
Vamos con los temas que en su post me cuenta que le parecen desoladores.
 
Respecto del transporte, creo que es urgente la revisión de todo el sistema. Y hace rato que sostengo que debería comenzarse por el transporte ferroviario. En un posteo del 16 de julio de 2012, sobre los claros, los oscuros y los grises que le veía al gobierno, acoté incluso que “haciendo cirugía mayor si es necesario”. Allí escribí: “La política de desguace que dio sus golpes finales en la década de los ’90, y que llevó a un crecimiento inconmensurable del tráfico en las rutas con todos los inconvenientes que ha acarreado, debe ser revisada de inmediato. Pero no desde el voluntarismo de los discursos y las acciones de emparchamiento, sino desde una mirada refundacional del sistema ferroviario y de las políticas viales, como subsistemas de un desarrollo económico socialmente sustentable.” De Jaime no creo que haga falta aclarar que estoy más conforme con su situación actual que con su accionar como funcionario, y que espero que termine con la condena que le corresponde, al igual que todos los otros responsables. Respecto de la política de subsidios, sospecho que el problema es más complejo que lo que Ud. lo plantea: estoy convencida de que el transporte público requiere ser subsidiado, como lo es en la mayor parte del mundo (iba a poner TODO el mundo, pero no me consta). Sí creo que hubo un error en la elección del receptor del subsidio, seguramente fundado en la práctica tradicional y por ello naturalizada de subsidiar a los proveedores de servicio como un modo indirecto de que el beneficio llegue a todos los consumidores, algo que ahora está revisándose.
 
Respecto de la energía, seguramente se imaginará que festejé –otra vez, con lágrimas incluidas- la reestatización de YPF. En el post que acabo de citar, también aclaré que “creo que estamos en peligro de volver a caer en graves errores si no revemos toda la política sobre nuestra matriz energética. Hay que redefinir urgentemente las condiciones de producción, transporte y distribución del gas y la electricidad, así como los contratos de las compañías implicadas y su cumplimiento. Y ya que estamos, si no es mucho pedir, la provisión de agua potable y el sistema de cloacas. En esta misma línea de razonamiento, asocio otra preocupación: la explotación de los recursos naturales. Creo que la política nacional -y el modo en que enmarca las políticas provinciales- es, al menos, lábil. Si bien es cierto que la necesidad tiene cara de hereje, hay herejías que se pagan caro, y eso está sucediendo con la postura del gobierno frente a la megaminería. Quizás el problema no se vea claramente porque las consecuencias son de largo plazo, y hay una cierta tendencia -no sólo en este gobierno- a tratar políticas que deberían ser de Estado como cuestiones de gestión de gobierno. Un claro ejemplo es la Ley de Glaciares y sus avatares hasta que logró ser aprobada, aunque para su aplicación plena falta todavía un largo camino. Otro ejemplo, es la falta de controles respecto de las sustancias que se usan para el control de plagas y el desmalezamiento, controles que difícilmente van a ajustarse a políticas centradas en lo ambiental y la salud pública, dadas las ganancias que permiten generar en el campo.” Y, aunque allí no lo explicité, lo hago ahora: y las ganancias que permiten generar a multinacionales –como Cargill y Monsanto- amparadas en la fuerza de presión que les otorgaron los TBI sobre los gobiernos de los países en los que se anclaron. Algunas de estas cuestiones también están revisándose: recientemente se rescindió un contrato contra la empresa que iba a explotar Famatina y se está avanzando en la construcción de estrategias regionales para lograr salir de la influencia de los TBI y –consecuentemente- el CIADI.
 
En general, respecto de los subsidios en materia de energía y transporte, los considero necesarios en tanto facilitadores de condiciones para el crecimiento y el desarrollo. Son herramientas de gestión, crean condiciones de posibilidad, y tienen fuerza direccionadora. Siempre son revisables, claro: en razón de las condiciones que la realidad proponga en su relación con las políticas de gobierno que se desean implementar. No se pueden criticar los subsidios per se: son razonables o no, efectivos o no, relevantes o no, en razón de las realidades que pretenden crear, compensar o potenciar. Para mí, esta una charla posterior a las que acabo de explicitar como prioritarias, y su consideración se derivará de las conclusiones a la que se llegue en ellas.
Respecto de las inversiones que está logrando YPF, no son tan pocas ni tan magras como suele presentarlas la prensa corporativa. Tampoco son óptimas, es cierto: estamos en un mundo en crisis, el petróleo es un recurso deseable y susceptible de ponernos en una situación de riesgo internacional, y hay demasiada propaganda interna hacia el exterior (y el interior) pretendiendo desmotivar la inversión en Argentina, con claras intencionalidades políticas. Si le parece que esto último es una hipótesis derivada de una paranoia afiebrada, lo invito a conocer a Federico Tessore y su pseudo informe “El fin de la Argentina”, si es que todavía no ha tenido el disgusto.
 
Cambiando de tema… el INDEC: allí también acuerdo en que hay mucho que revisar y corregir. De ahí a llamarlo –como escribió en su post- “falsificación” y acusarlo de incurrir en “sucesivas mentiras”, hay una distancia. Creo que lo que primero habría que revisar es esa zona de intersección entre lo político y lo técnico en que cayó, para redefinir su función, y corregir la marcha. Como ya le dije que no creo en seres ni actividades angeladas, entiendo que hubo una necesidad de concebirlo en esa zona de definición indefinida. Y creo que el momento oportuno para las correcciones necesarias es incierto: podemos argumentar que se imponen por el descrédito en que ha caído, podemos argumentar si el momento para hacerlo o no depende o no del mapa político posterior a las elecciones de octubre... De lo que sí estoy convencida es de que no hay que ofrecerle el cuello al lobo mientras uno no se asegure de que tiene un cuello de respaldo. Veremos después de octubre.
 
Respecto de “merluza”, “carne”, “lo que sea para todos”, le diré que desde el conurbano profundo –no sé qué barrios habita y camina- no es fácilmente comprensible su expresión “ridículos intentos”. Funciona y funciona bien: llega a los barrios, la gente compra merluza, carne, verduras, pastas, pollo, lácteos; hay difusión a través de las organizaciones militantes de distintos signos y de Facebook (parece que Tw es más elitista y no necesita de estas cosas). Y tiene un plus que no suele considerarse: en los barrios alejados de los centros casi no hay comercios, así que para abastecerse de alimentos y muchos otros productos hay que pagar boleto de colectivo, y hacer muchos viajes con el costo de muchos pasajes, o pagar un coche de alquiler y aprovechar para traer una compra grande. Un coche de alquiler desde un supermercado hasta una distancia de unos 4 km ronda los $50. Créame, amigo: el plan “lo que sea para todos” en los barrios del conurbano funciona como ahorro doble. No hablo de los beneficios relativos que depare en otros lugares, porque desconozco.
 
Y voy a dedicarle unas palabras a otro “para todos”: el fútbol. Cada vez que escucho discusiones sobre este tema (no sabe los puntos de amistad y simpatía que subió por no hacerlo) me acuerdo de aquellas otras, cuando se criticaba a “los villeros que tienen todos antena de tv en la casilla”. Claro, soy añosa… después fui escuchando esas críticas remixadas: todos tienen tv color, todos tienen cable… Ahora, todos tenemos fútbol. Como siempre fue: ese invento de no poder ver fútbol por la tele es relativamente nuevo, aunque los más jóvenes tuvieran naturalizado mirar la tribuna y que miserables relatores les enrostraran “yo sí puedo verlo”. Para mí, el acceso a poder ver deportes, una buena ficción, un buen periodístico, un buen documental, ballet, ópera, conciertos, libros… es un derecho de todas las personas. Y el no gozar de él lo considero una alienación. Es cierto que implica un enorme costo. Un costo que se pagaría a sí mismo y aportaría dividendos si los intereses corporativos no presionasen a los potenciales anunciantes para no hacerlo. Si me equivoco, y sólo traes pérdidas, me gustaría que alguien me explique por qué están tan interesados en volver a explotarlo quienes lo hacían…
 
Vamos con los precios internacionales… Es cierto: venimos bien con eso y mucho ayudaron a la recuperación del país. Fueron una razón necesaria, pero no suficiente: el viento de cola necesita alerones que lo direccione. Y eso lo hace la política.
Claro que no es suficiente: la sojización del país no es responsabilidad del gobierno. Es un proceso anterior a él, y contra el que no se ha podido avanzar. Todavía recuerdo cuando en medio de aquel estallido en el 2008 del largo conflicto con el campo –mejor dicho, con los intereses corporativos vinculados a los agronegocios- Cristina no dejaba de reclamar contra la sojización. También recuerdo el silencio de Carrió, aún a pesar de haber sido una de las primeras en instalar la discusión del problema. Las razones por las que la soja “se comió” los campos tiene que ver con que China e India comenzaron a comer (disculpe la vulgaridad de la metáfora) pero también tiene que ver con el magnífico negocio de Monsanto y sus satélites. Puede rastrear las prácticas mafiosas de este negocio en la historia reciente de Paraguay y sus semejanzas con lo que sucede en Argentina.
 
Quédese tranquilo: aunque no se modifique la situación, aunque no logremos salir jamás de los contratos que nos atan la soberanía, de todos modos trigo va a haber: Monsanto produce trigo transgénico.
 
Respecto de la actitud confrontativa no voy a detenerme demasiado: para bailar un tango, hacen falta dos. Y no veo que la confrontación sea, necesariamente, perjudicial. Más bien lo contrario: todo lo que se mueve, cambia, mutua, confronta con la resistencia al cambio. Seguro lo sabe mejor que yo: es la dinámica propia de lo instituido Vs lo instituyente. La confrontación hace a la praxis política, es constitutiva y fundante. Si no quiere confrontación, no tendrá siquiera una gestión técnica, apenas la soledad silente de los campos de cipreses.
Ahora, derivar de esa confrontación la supuesta exclusión (¡implícita!) del 46%... ¿no le parece mucho? No voy a decir nada al respecto, porque lo respeto intelectualmente y creo que esta afirmación es un exabrupto emocional que lamentablemente quedó escrito… Estoy segura de que su momentáneo sentimiento de exclusión nada tiene que ver con el análisis que en alguna otra oportunidad hice sobre estos sentimientos. Y buscar otras razones sería como discutir qué pienso sobre la cantidad de ángeles que caben en la cabeza de un alfiler.
 
Voy a copiar textual los párrafos finales del post que me dedicó:
 
“Lo peor es que, con algo de moderación y una autoridad económica racional, sumada a esa tremenda e innegable voluntad de poder y a una gran habilidad para sacar conejos de la galera (cualidades para nada criticables) podrían hacer realidad su sueño de eternidad. 
Cosa que la sucesión peronista parece haber detectado y haber comenzado a explotar en beneficio propio.
Yo también espero que el próximo gobierno no anule los logros y procure enmendar los errores. 
Sería terrible soportar otro intento presuntamente fundacional.”
Creo que ahí está todo. El problema no es que Ud. no acuerde con esta gestión de gobierno. Es que no le caen simpáticos.
En el último párrafo de un posteo al que ya hice alusión antes, y en el que –para mi sorpresa- avancé en muchos más grises y oscuros que Ud.- escribí:
Un último punto gris al que voy a hacer alusión es esta nueva tendencia que ha dado en llamarse “Cristina eterna”. Si bien la Presidenta no ha dado muestras de estar a favor de una reforma constitucional que habilite un nuevo período presidencial, lo cierto es que la insistencia en el tema de ciertos ultrak y ultracristinistas ha instalado el tema, del que se han hecho eco los medios opositores, para descalificarla. Un tema que no creo que esté en la agenda presidencial, pero que quizás debería ser aclarada esta ausencia –y la voluntad de que así continúe- con mayor vehemencia para no dar lugar a especulaciones vanas. Lo que torna gris esta cuestión es que, lo que la vuelve verosímil –aunque no sea cierta- es que no es posible vislumbrar una figura clara que se recorte en el horizonte cristinista de cara a una futura candidatura presidencial. Consecuencias no deseadas de los liderazgos tan marcadamente personalistas…”
La diferencia fundamental entre su preocupación y la mía es que Ud. parecería poner el acento en que este gobierno no le cae simpático. Y a mí, la verdad, eso me despreocupa absolutamente. Verá: es que me cae simpática mucha otra gente. Gente a la que jamás  votaría.
 
No voy a darle un abrazo K ni un abrazo chavista.
Es que no quiero incomodarlo.
Va un abrazo patriótico y latinoamericano.
 
Viviana Taylor
 
 
 
· 
 

viernes, 5 de julio de 2013

Una carta y varios posteos que harán historia: Snowden y su inminente asilo político

 

 
 
 
 
 
 
La carta enviada Edward Snowden al Gobierno de Nicaragua para solicitar asilo político por considerar “improbable” que reciba un juicio justo tras divulgar el programa secreto de vigilancia electrónica.










Traducción al español de la carta:
 
Al Representante de la República de Nicaragua

Yo, Edward Snowden, ciudadano de los Estados Unidos de América escribo para solicitar asilo en la República de Nicaragua debido al riesgo de ser perseguido por el gobierno de los Estados Unidos y sus agentes en relación con mi decisión de hacer públicas serias violaciones de parte del gobierno de los Estados Unidos de su Constitución, específicamente de su Cuarta y Quinta Enmienda y de varios tratados de las Naciones Unidas que son vinculantes sobre mi país. Como resultado de mis opiniones políticas y mi deseo de ejercer mi libertad de expresión, a través de la cual he demostrado que el gobierno de los Estados Unidos está interceptando la mayoría de las comunicaciones en el mundo, el gobierno de los Estados Unidos ha anunciado públicamente una investigación penal contra mí.

Miembros prominentes del Congreso y otros en los medios me han acusado de ser un traidor y han pedido que yo sea apresado o ejecutado como resultado de haber comunicado esta información al público. Algunos de los cargos que han sido presentados en mi contra por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos están conectados con la Ley de Espionaje de 1917, uno de los cuales incluye prisión de por vida entre las posibles sentencias.

Un precedente internacional para proveer asilo a personajes en mis circunstancias ha sido ya establecido con la concesión de asilo de Ecuador al fundador de Wikileaks, Julian Assange en relación con este tipo de investigación en represalia. Mi caso además es muy similar al del soldado estadounidense Bradley Manning, quien hizo pública información gubernamental a través de Wikileaks revelando crímenes de guerra, y fue arrestado por el gobierno de los Estados Unidos y ha sido tratado de forma inhumana durante su tiempo en prisión. Fue puesto en confinamiento solitario antes de su juicio y el representante de las Naciones Unidas contra la tortura juzgó que el Sr. Manning fue sujeto a actos crueles e inhumanos por parte del gobierno de los Estados Unidos.

El juicio contra Bradley Manning está en curso ahora y se han presentado documentos secretos a la corte y han testificado testigos secretos. Yo creo que dadas las circunstancias, es improbable que yo recibiera un juicio justo o tratamiento apropiado antes de ese juicio y enfrento la posibilidad de prisión perpetua o incluso la muerte.

Edward Joseph Snowden
Moscú, 30 de junio 2013 - en Moscú.


 
 Publicación de VTV - Canal 8 del 5 de julio, hacia las 18 hs:

 
 
Publicación del Correo del Orinoco, el 7 de julio: 
 
 
 

Además del Presidente Maduro, también el Presidente Evo Morales -el protagonista del incidente diplomático internacional propiciado por EE.UU. y coprotagonizado por España, Portugal, Italia y  una Francia (¿falsa? y) tardíamente arrepentida- ofreció asilo a Snowden, tal como era previsible en razón de los hechos.

 


 
Como también era previsible, otra consecuencia del desacierto diplomático (¿y criminal?) es el anuncio del canciller boliviano David Choquehuanca, que consideró que se deben revisar los tratados internacionales tras el bloqueo aéreo al avión del presidente Evo Morales, que intentó justificarse en las sospechas infundadas de que en él era trasladado del exagente estadounidense, Edward Snowden.
 
 
El 9 de julio Alexéi Pushkov, jefe del comité de Exteriores de la Duma o cámara de diputados de Rusia, aseguró que Edward Snowden aceptó el ofrecimiento de asilo político del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

“Como era de esperar, Snowden ha aceptado la propuesta de Maduro de asilo político. Al parecer, esa es la opción que le pareció más segura”, señaló Pushkov en su cuenta de Twitter.





Aunque la actualización de su cuenta ha sido borrada, la aplicación de noticias Circa ha publicado una captura de pantalla que correspondería al tuit.

 
 
 
 
 
 
 
 



Esta historia ya tiene casi todo para terminar siendo procesada por EEUU a través del sistema digestivo que tan bien funciona en la maquinaria cinematográfica de  Hollywood. Lo único que le falta es un final feliz, donde los buenos triunfen sobre los malos y traidores. Quizás por eso los afectos a sus superproducciones políticas prefieren leer duda e indecisión donde sólo hay reserva de información para preservar la seguridad del perseguido.

Un maravilloso ejemplo nos lo regala hoy, 10 de julio, ABC de España en este titular: Wikileaks desmiente que Snowden haya aceptado asilo en Venezuela.

Un detallecito delicioso aparte: cuando compartí el artículo en mi muro de Facebook, esta es la imagen que apareció:

 

Parecería que era otro el artículo que tenían publicado, y prefirieron –a diferencia de lo que es más habitual- reescribirlo y reeditarlo antes que hacer uno nuevo. ¿Habrán pretendido borrar las huellas de que ellos mismos habían afirmado lo que ahora ponían en duda? Nunca sabremos qué fue lo que pasó… aunque lo sospecho.

 

Más allá de las dudas y trascendidos hay datos que son concretos y están probados:

·        El Presidente Maduro le ofreció asilo político a Snowden, y aclaró que el procedimiento correcto requiere que sea el propio Snowden quien lo solicite.

·        Snowden lo solicitó.

·        La vocera del Departamento de Estado de EEUU, Jennifer Psaki, dejó muy claras las intenciones de su gobierno respecto de Snowden y de los países que pudieran asilarlo. En el video que figura al pie de este artículo, tomado del informe sobre el secuestro de Evo Morales realizado por el programa 678 están las imágenes que testimonian sus declaraciones, extraídas del programa Bajada de Línea de Víctor Hugo Morales.

·        La organización Wikileaks declaró que: «Edward Snowden no ha aceptado formalmente el asilo en Venezuela. Los estados implicados realizarán el anuncio cuando llegue el momento adecuado. La información será confirmada por nosotros»

De estos hechos y estas declaraciones lo más lógico es concluir que, por razones de seguridad, se reservará la información sobre el operativo hasta que Snowden haya llegado al país que lo asile. Y que Wikileaks se reserva cualquier confirmación sobre el desarrollo y el resultado del proceso como garantía ante posibles filtraciones.

No hay razones para concluir, como hoy se puede leer no sólo en ABC sino en la mayoría de la prensa nacional e internacional, que haya dudas eincertidumbre sobre el destino del asilo.

 

¿Por qué Snowden es importante para la región en general, y para Argentina en particular?

Recientemente trascendió que –entre las tantas cosas que ha revelado-  dos palabras que se usan como filtro para espiar a Argentina son “petróleo” y “energía”, las mismas por las que se espía –entre otros países- también a Brasil. Me pregunto si “agua” no será otro de esos filtros que hacen sonar alarmas. Estas revelaciones echan por tierra la justificación de EEUU de que lo hace para salvaguardar al mundo del terrorismo.

Apenas los últimos ingenuos lo creían, claro… Pero no deja de ser perturbadora para las relaciones internacionales –tan afectas a los medios tonos, los eufemismos y las entrelíneas- la contundencia de la verdad brutalmente revelada.
 
 
Viernes 12 de Julio. 15:00 UTC

 






Martes 16 de Julio. Comunicaciones de WikiLeaks a través de su cuenta oficial de Twitter:

 


Viviana Taylor
 
 

Otro ataque de Moreno (¿que no fue?)


Por Viviana Taylor


Día interesante ayer. Un día interesante en medio de días interesantes. Ángeles, el portero, la familia del portero, los peritos y especialistas en cosas, el taxista, el recientemente incorporado primo y ahora la posiblemente citada Dominga en cadena nacional, llenando horas de pantalla. Horas de pantalla que antes ocupaban algunos políticos, que ahora vienen a descubrir que son fácilmente reemplazables, a fuerza de golpes de rating.

Claro que, por fuera de lo que cuentan quienes menos pero más largo cuentan, pasan otras cosas.  Cosas de las que quizás no se enteran los afectos  a los encantamientos de los cuentos con menos argumento pero más adorno. Cosas como la aparición del video con las imágenes de la cámara del tren que embistió a otro en Castelar. Cosas como el grave incidente internacional, por la violación de los derechos internacionales del Estado Plurinacional de Bolivia y la falta de respeto a la investidura de su Presidente, Evo Morales, con total desprecio al principio de que el avión presidencial es territorio de Bolivia. Un incidente que no tuvo la repercusión que ameritaba ni los calificativos que merecía hasta que el Congreso Nacional se expidió unánimemente y los medios que lo habían subestimado debieron cambiar sus expresiones para no quedar a la derecha de la derecha. Aunque para algunos de sus periodistas estrella ya fuese tarde.

Día interesante. Con hechos interesantes: que se aplicaría la ley de abastecimiento si se seguía operando sobre el trigo; que se clausuraban algunas sucursales de supermercados por acaparar productos para hacer fracasar el acuerdo de precios; que Cristina viajaba a reunirse con los principales líderes de la UNASUR para repudiar en bloque los actos contra Bolivia sin dejar de incluir la mención a la participación de EE.UU. sobre los mismos… Y todo eso, justo justo, el 4 de julio. Justo justo, el día del gran festejo anual en la Embajada de Estados Unidos. Justo justo, el día en que se despedía la más ignota de las embajadoras entre todos los que recalaron por estas pampas urbanizadas. Justo justo…

Y claro, algunos estarían molestos. Estarían molestos quienes hacen negocios con el campo sin escrúpulos si de desabastecer, acaparar y operar políticamente se trata. Estarían molestos quienes hacen negocios con la formación de precios sin escrúpulos si de desabastecer, acaparar y operar políticamente se trata. Estarían molestos quienes operan para los que desabastecen y acaparan, porque de operar políticamente desde los medios saben. Y como saben, parece que no se privan.

Y ahí estaba Guillermo Moreno. En el territorio que justo justo se le podía volver especialmente hostil, donde a otros –justo justo- se les había vuelto propio. Y unos jugaron de locales donde al otro le tocó ser visitante.

Y los que jugaron de locales denunciaron que Moreno insultó a periodistas de Clarín, comenzando por la impoluta e incuestionable Silvia Naishtat, sobre quien habrían aclarado que es una señora.

Y los locales denunciaron gritos e insultos: un Guillermo Moreno maltratador y descontrolado.

Lástima que no haya aparecido una grabación de video o audio que haya registrado el bochornoso momento. Deben haber quedado impactados por la violencia de los hechos para que fallen de semejante manera sus instintos bien aceitados de periodistas: ni una fotito sacaron. Quizás no hubiesen cámaras disponibles, ni celulares… quien sabe. Quizás hayan ido desprovistos de todo otro medio que no fuese lápiz, papel y la propia memoria. Quizás era un requisito del evento, en honor a los periodistas que registraron los hechos de aquel otro 4 de julio, el de 1776. ¿Habrán llevado plumas y tintero?


Pero parece que no, que no fue un problema de medios. Parece que más bien son malos periodistas con pobres reflejos. Porque –a pesar de que algunos especularon con que no había cámaras- sí aparecieron filmaciones. Y fotos. Y audios. Pero no registraron este hecho puntual denunciado. Se les pasó por alto que podría ser relevante documentar semejante ataque de Moreno a una señora de voz bajita y modales suaves como Silvia Naishtat.

El problema, definitivamente, no parece haber sido la falta de medios de registro. Y, la verdad, sospecho que tampoco lo ha sido la falta de reflejos. Quizás sea como contó Cristina Pérez (¿la tildarán ahora de K y mentirosa?¿Será de La Cámpora?) y no haya pasado nada más. Y si fue sólo lo que contó Cristina Pérez -y nada más- entonces lo que contaron quienes contaron otra cosa, simplemente no fue. Y el relato de lo que no fue, con conciencia de que no fue, constituye una mentira.



¿Los periodistas del Grupo Clarín y sus satélites mienten? Ay… no sé si podría decir semejante cosa con absoluta certeza. Digamos que lo sospecho.

Pobres incautos los que, sin tener siquiera un interés de parte, lo están repitiendo dándolo por cierto y probado. Pobres incautos…

Viviana Taylor
 
 

Y la historia continúa... 

 
 





Esta cuenta se asume como no oficial.
Pero está bastante extendida la creencia respecto de que quien escribe es,
efectivamente, Guillermo Moreno.







A las pocas horas de haber publicado este post, ya se había armado bastante revuelo... que es mi modo eufemístico para decir que había recibido algunos mails, comentarios de Facebook y menciones en Twitter insultantes... nada nuevo, bah. De eso, no voy a hablar más que esto.
Sí quiero publicar un intercambio, al que contextualizo en lo anterior. Sobre todo, porque si bien soy la destinataria de los mensajes, se incluye a una tercera persona, lo que habilita que una cuarta (a quien no voy a mencionar, porque es un pobre personaje que se dice a sí mismo periodista y que no merece ser mencionado) me dedique algún que otro improperio. 
Aún así, nobleza obliga, publico el siguiente intercambio con la periodista Cristina Pérez, a quien se lo agradezco:

 
 
 

Asimismo, edito el título: lo que en el original era una afirmación, ahora me lo pregunto. Mi sospecha, sigue siendo la misma, por las mismas razones.
 





 

viernes, 28 de junio de 2013

Lorenzetti, la AFIP, y una historia (casi) silenciada


Por Viviana Taylor

 

A algunos medios les vendría bien contratar a un equipo de psicólogos que supervise la elección de contenidos, sobre todo cuando intentan construir campañas para desprestigiar al Gobierno Nacional y sus funcionarios.

¿Por qué digo esto? Sólo unos ejemplitos, porque –es sabido- para muestra basta un botón. Y, como es mejor que so-sobre antes que fa-falte, van tres de los más fresquitos:

 
El escandalete mediático promovido por Lanata desde la pantalla de Canal 13 con la confusa e indecisa denuncia sobre enriquecimiento ilícito/evasión/tráfico de influencias/fuga de capitales/asociación ilícita entre Lázaro Báez y Néstor Kirchner, con bóvedas incluidas, arrojó sobre el tapete de la memoria las causas por esos mismos delitos por las que el Grupo Clarín tanto tiene que explicar, con el agregado –nada menor- de su muy comprobable participación en delitos de lesa humanidad.

La indignada denuncia de la supuesta irrupción de Moreno en una asamblea de accionistas del mismo Grupo Clarín, con videíto respaldatorio sobre la ofensa cometida y todo, habilitó la televisación del video completo, quedando claro cómo se tergiversó el relato a través de la edición, y la riqueza del mismo para demostrar hasta qué punto las supuestas víctimas no eran más que cínicos victimarios.

 
La acusación de una nueva embestida contra la Justicia por parte del oficialismo, publicada hoy en Clarín, en razón del ingreso en la Cámara de Diputados de un proyecto de ley para que el Consejo de la Magistratura se haga cargo de las facultades presupuestarias, de manejo de personal y de fijación de sueldos tal como lo estipula el artículo 114 de la Constitución Nacional en su punto 3, desnuda que la permanente apelación a la Constitución para denunciar su supuesta violación sistemática por parte del Gobierno Nacional, no es más que mera estrategia (y de la más baja calaña). Según se acomoden los melones en el carro, bien se puede acusar al gobierno de embestidas plagadas de inconstitucionalidad, o de embestidas plagadas de constitucionalidad: la cuestión es acusarlo de embestir.

 
La verdad… algunos medios necesitan con urgencia contratar a un equipo de psicólogos y hacer una sesión de terapia para tratar las motivaciones ocultas en su propia sombra que los mueven a elegir ciertos contenidos. Sobre todo, porque están arrastrando con ellos a quienes pretenden promover.

Un caso especialmente jugoso para ejemplificarlo es este asuntito tan extraño de Lorenzetti y la AFIP. Ya deben haber leído –o escuchado por ahí- algo sobre la cuestión, así que resumo: dicen que Lorenzetti se siente perseguido porque la AFIP estaría investigándolos a él y a sus hijos; dice la AFIP que no está investigando ni a Lorenzetti ni a sus hijos; dicen algunos de los miembros de la Corte Suprema de Justicia que la AFIP debería aclarar (cosa que ya hizo al negarlo) si está investigando a Lorenzetti, y que –por supuesto- no harán declaraciones públicas al respecto. Serán solidarios y corporativos, pero no comen vidrio: vaya uno a saber qué surge si se hacen declaraciones públicas. Así y todo, esta vez se embarraron las patas. Fayt y Zaffaroni se abstuvieron de firmar el pedido, ¿será por eso de que ya aprendieron aquello de que gallina que cacarea es porque puso un huevo?

Y los medios lo hicieron de nuevo: pretendiendo denunciar una persecución fiscal a Lorenzetti, para vincularlo con una venganza por obstaculizar el proceso de democratización de la Justicia, ponen el foco en la pregunta inevitable… ¿será que a Lorenzetti no le conviene que la AFIP meta la nariz en sus asuntos? ¿Y por qué sería esto? ¿Qué podría encontrar?


Quizás Lorenzetti no quiera que se descubra lo que hasta ahora, milagrosamente, no ha terminado de estallar: su pasado de carancho, los estímulos que podría haber abonado a cambio de frenar su publicación, y las acciones de censura y secuestro de materiales en que podría haber incurrido directamente o a través de interpósitas personas en los casos en que los estímulos pecuniarios no fueron efectivos.


Hagamos un poco de historia…

La noche del 27 de agosto de 2010 el periodista y escritor Carlos Del Frade iba a presentar su libro “Salud, Valores y Esperanza, una investigación sobre el sistema de salud de la ciudad de Rafaela (Santa Fe) y sus principales actores. La presentación se iba a hacer en el marco de una conferencia de prensa, a las 20 horas, en el auditorio Alicia Lucino de Bertoni.

Pero no fue posible: cuando Del Frade llegó al lugar, 2000 de los 2500 ejemplares de su libro habían sido secuestrados (todos los que allí estaban). Y él lo vincula al hecho de que en el mismo se nombra –y no queda nada bien parado- a Ricardo Lorenzetti, el actual presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que es oriundo de la ciudad de Rafaela.

¿Qué cuenta el libro en cuestión? Según las propias palabras de Del Frade en declaraciones que hizo el día de ayer en el programa de radio Nada del Otro Mundo conducido por Cristian Maldonado en AM 580, Lorenzetti fue abogado y socio de una de las prestadoras privadas del PAMI que terminaron saqueando a la obra social de los jubilados durante los tiempos de Menem y De la Rúa”, “fue quien prestó toda la ingeniería intelectual para hacer esa prestadora que se llamaba APREME S.R.L. y reunía a las principales familias que manejaban la salud privada de la ciudad de Rafaela.

Lorenzetti fue socio de esta gerenciadora APREME S.R.L., que nació el 16 de abril de 1994, y por la que según cuenta Carlos Del Frade habría recibido 4 mil pesos mensuales como piso mínimo deducible de ganancias. Esta estipulación –de ser cierta- sería violatoria de lo dispuesto en la ley de sociedades comerciales, y ningún otro socio incluyó una cláusula semejante. En otras sociedades, en las que Lorenzetti no era socio, era apoderado o asesor legal, además de ser abogado de distintos médicos miembros de las sociedades a quienes representó en juicios y luego –ejercitando representaciones de otros accionistas- demandó. Todo muy oscuro y enredado…


¿Es posible que Lorenzetti, estando ya en la Corte, se enterara de la publicación y presentación del libro donde se relatan todas estas cuestiones? No sólo es posible, sino que evidentemente lo sabía e intentó frenar su publicación. De hecho, Del Frade cuenta que en febrero de 2010 se reunió por cuarenta minutos con Lorenzetti en su despacho, al que lo convocó para explicarle las razones por las que había sido socio y asesor de las prepagas en épocas de Alderete, y que le ofreció tres o cuatro veces 40 mil dólares a cambio de que no publicara la historia. “Lorenzetti nunca negó el hecho, lo justificaba”, dijo Del Frade en el programa de radio al que asistió ayer.

No es la primera vez que Del Frade cuenta esto, como podemos ver en este programa emitido el 7 de julio de 2011, donde cuenta la misma historia, con muchos más detalles, gracia e ironía.

 

 
 
En el minuto 9:27 deja sentado que la denuncia se había hecho pública incluso mucho antes, desde la radio que por entonces conducía en Santa Fe el radical Mario Barletta, y fueron echados como perros.
A Mario Barletta tampoco le debe estar haciendo gracia que esta historia salga a la luz, porque puede llegar a iluminar sus propias oscuridades: fue rector de la Universidad Nacional del Litoral e intendente de la ciudad de Santa Fe; candidato a gobernador de su provincia en 2011, y actualmente preside el Comité Nacional de la UCR desde diciembre de 2011. Menos aun desde que su hijo, siendo secretario general del Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe, está siendo cuestionado por su vinculación laboral con el estudio jurídico del abogado del ex comisario Tognoli, detenido en una causa que investiga la protección de un narcotraficante. Lo que, además, podría recordarnos que Rosario y Santa Fe son dos de las ciudades con mayor nivel de violencia en Argentina, violencia vinculada al crecimiento del narcotráfico, lo que podría a su vez llevarnos a preguntar qué acciones implementó Barletta padre durante su reciente intendencia.
Y sí: a algunos medios les vendría bien contratar a un equipo de psicólogos para supervisar la construcción de campañas de desprestigio. Se les están volviendo todas en contra.
Por Viviana Taylor
 


miércoles, 26 de junio de 2013

Masacre de Avellaneda. A 11 años, todavía falta mucho por explicar.

Por Viviana Taylor
 
 
 
Hoy se cumplen 11 años de los tristes, trágicos, criminales eventos que conocemos como la masacre de Avellaneda.

 
Las vidas de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán no se las llevó la crisis, como publicó por entonces Clarín, mientras cajoneaba las fotografías de Pepe Mateos hasta que fue inevitable ocultar lo que ya había sido revelado. Esas fotos del mismo fotógrafo que –por las curiosas volteretas del destino, la vida y la política- hace poco fue herido de bala en otra represión, esta vez por la policía metropolitana macrista, desatada en el Borda.
 

Por la masacre que hoy recordamos, y que se llevó la vida de dos militantes sociales, fueron condenados siete policías: los entonces comisario inspector Alfredo Fanchiotti y cabo Alejadro Acosta, quienes recibieron cadena perpetua; y por encubrimiento Féliz Vega, Carlos Quevedo y Mario de la Fuente a cuatro años, Gastón Sierra a tres y Lorenzo Colman a dos. El único civil enjuiciado fue Celestino Robledo, cuya condena fue de diez meses de prisión en suspenso, por usurpación de títulos y honores.

Otra historia es la que cuentan, en tanto, los responsables políticos de la masacre. Después de que Gendarmería realizara el peritaje en el que se cruzaron 200 mil llamadas telefónicas realizadas entre los sospechosos durante 2002, el fiscal Miguel Osorio identificó unas 80 como interesantes para intentar establecer si en los preparativos del operativo los actores políticos habían dado directivas que pudieron haber determinado la actuación criminal del ex comisario Fanciotti.

Si bien no se lograron condenas, sí se develaron indicios concretos de que el gobierno de Eduardo Duhalde planeó reprimir ese día con especial contundencia. Durante el juicio oral, el entonces Secretario de Seguridad bonaerense Juan Pablo Cafiero declaró que Atanasof –jefe de Gabinete de Duhalde- había dicho esa misma semana que los cortes a los accesos a Capital eran una “declaración de guerra”, y agregó que en esos días los políticos “echaron nafta al fuego”. Fue muy gráfica la descripción de Cafiero sobre la Policía Bonaerense, a la que comparó con “perros de presa” a los que si se les suelta la correa, atacan. Y, según su punto de vista, el 26 de junio de 2002, esos perros de presa habían sido dejados sueltos. Una jauría de perros de presa a las órdenes del gobernador bonaerense Felipe Solá, quien a pesar de estos hechos revalidó su cargo en las elecciones de 2003.

En su declaración, el ex ministro de Defensa Horacio Jaunarena se desmarcó del operativo, y responsabilizó a Juan José Alvarez (quien había sido Secretario de Seguridad) y a Jorge Vanossi (Ministro de Justicia) como responsables directos. Y el jefe de la SIDE por aquellos días Carlos Soria fue quien reivindicó el informe en el que se mencionaban a sectores piqueteros –a pesar de que nunca se habían juntado- como co-planificadores de un golpe contra el Estado.


Mientras a siete policías este nuevo aniversario los encuentra condenados, otros responsables forman parte de listas para las próximas PASO.

Alfredo Atanasof (quien, como quedó recordado más arriba, era Jefe de Gabinete del gobierno de Duhalde cuando ocurrió la masacre) busca renovar su banca, que ocupa desde 2009 por Unión Pro (la alianza que oportunamente sellaran De Narváez y Macri), esta vez desde la lista de Francisco De Narváez.

Felipe Solá (quien era por entonces Gobernador de la Provincia de Buenos Aires) después de abandonar el bloque oficialista en la Cámara de Diputados en medio del conflicto por “la 125 y el campo” y formar un bloque propio con otros peronistas disidentes, volvió al Congreso también de la mano de Unión Pro. Esta vez, busca renovar su banca desde la lista del intendente de Tigre, Sergio Massa. Una lista armada por Juan José Alvarez, ex jefe de la SIDE y coordinador desde el gobierno de Duhalde del operativo que culminó en la masacre. Del mismo Duhalde que ahora también opera para Massa, apoyando su lista.

Mejor suerte ha corrido Luis Genoud, quien protege sus sentaderas sobre un sillón en la Corte Suprema de Justicia Bonaerense.

Jorge Matzkin (que no dejó de involucrarse en otros hechos policiales), Jorge Vanossi (un radical devenido ministro duhaldista devenido macrista), Oscar Rodríguez (responsable de la base operativa de la SIDE implicada en la masacre y posterior diputado nacional duhaldista) y Aníbal Fernández (Secretario General de la Presidencia de Duhalde y kirchnerista de la primera hora) también tienen todavía mucho que aportar y explicar. Varios de ellos, incluso, hasta mucho de qué responsabilizarse.

El malogrado Carlos Soria ya no puede ni una cosa ni otra. Descansa. Quién sabe si en paz.


Por Viviana Taylor